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Policía

Allen: policías atacados al secuestrar motos robadas

Dos adolescentes de 15 y 16 años fueron sorprendidos en Allen con dos motos robadas en Neuquén. Cuando la Policía avanzó con el secuestro de los vehículos, el procedimiento derivó en una violenta reacción de familiares y vecinos que intentaron impedir las actuaciones mediante insultos, amenazas, agresiones físicas, una lluvia de ladrillos y hasta agua caliente contra los efectivos. A pesar de la tensión y los ataques, los uniformados lograron recuperar ambos rodados y completar el operativo.

Fecha: 2 de junio de 2026
Los efectivos lograron cumplir su tarea recuperando los vehículos.Crédito: Gobierno de Río Negro

Todo comenzó en el barrio 60 Viviendas, cuando personal de prevención detectó a los dos menores junto a dos motos sin chapa patente. La situación despertó sospechas inmediatas y, tras la verificación de los números de chasis, se confirmó que ambos vehículos tenían pedido de secuestro vigente por causas de robo registradas en la ciudad de Neuquén.

Uno de los rodados, una KTM Duke 200, era buscado desde marzo, mientras que la otra, una Bajaj Rouser 200, había sido denunciada como robada apenas unos días antes. Con esa información, los efectivos avanzaron con el secuestro de las motos y la demora de los adolescentes para continuar con las actuaciones correspondientes.

Sin embargo, el procedimiento cambió drásticamente de escenario en cuestión de minutos. Mientras los policías aseguraban los vehículos, comenzaron a reunirse varias personas en los pasillos y escaleras del complejo habitacional. Los gritos y los insultos fueron el primer indicio de que la situación podía escalar.

Poco después, la madre de uno de los menores irrumpió en el lugar visiblemente alterada. Según surge de las actuaciones, comenzó a increpar a los efectivos, lanzó amenazas y atacó físicamente a uno de ellos mediante un cabezazo en el rostro. La agresión ocurrió delante de otros vecinos que observaban el procedimiento.

En paralelo, desde los pisos superiores del edificio comenzó un ataque coordinado contra el personal policial. Los agresores arrojaron ladrillos y distintos elementos contundentes que impactaron contra los móviles y obligaron a los uniformados a extremar las medidas de seguridad para resguardar tanto a los demorados como a sus propios compañeros.

Como consecuencia de esos ataques, uno de los patrulleros de la Comisaría 6° sufrió importantes daños en el parabrisas. Aun así, los efectivos continuaron con el operativo en medio de un clima de máxima tensión y hostilidad.

La situación alcanzó uno de sus momentos más peligrosos cuando desde el primer piso arrojaron agua caliente sobre los policías que se encontraban trabajando en el lugar. El equipamiento de protección evitó que los uniformados sufrieran quemaduras de consideración, permitiéndoles continuar con las tareas sin abandonar el procedimiento.

Frente a la agresividad creciente y a la cantidad de personas que intentaban entorpecer el accionar policial, se utilizó una munición de estruendo para dispersar a los atacantes. La medida permitió recuperar el control de la escena y garantizar la salida segura del personal junto con los vehículos secuestrados.

Lejos de terminar allí, la violencia continuó incluso en la sede policial. La mujer involucrada volvió a protagonizar incidentes y provocó daños en un móvil oficial, por lo que quedó detenida por disposición de la Fiscalía de turno. En tanto, se dio intervención al organismo de protección de la niñez para asistir a los adolescentes.

El procedimiento permitió sacar de circulación dos motos robadas que eran buscadas por la Justicia y dejó al descubierto el nivel de violencia que enfrentaron los efectivos durante el operativo. En medio de amenazas, agresiones físicas, piedrazos, daños materiales y ataques con agua caliente, la Policía logró cumplir con su tarea y asegurar el recupero de ambos vehículos.

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